Impacto Económico de la Guerra Civil y la Autarquía Franquista: Un Análisis Detallado

El Impacto Económico de la Guerra Civil y la Autarquía Franquista

La victoria de Franco en la Guerra Civil tuvo unas repercusiones económicas muy negativas. Sumió en el hambre y la miseria a muchos españoles. Además, la política de las autoridades franquistas consolidó una economía muy poco competitiva en la que el tráfico de influencias y la corrupción fueron los elementos más destacados.

Los tres años de enfrentamientos militares desarticularon la economía: la producción agraria e industrial disminuyó, se destruyeron muchos medios y vías de comunicación, las reservas de oro y de divisas mermaron y se inutilizaron edificios e instalaciones fabriles. Pero el deterioro del equipo productivo no fue tan grave como para motivar ni la negativa evolución de los años inmediatamente posteriores a 1939 ni la lentitud para recuperar el nivel de actividad que había antes del conflicto.

Ejes de la Autarquía

Uno de los objetivos del franquismo fue conseguir la autosuficiencia económica, a partir del aislamiento exterior y de la sustitución del libre mercado por la intervención de la administración. El resultado fue el bloqueo del crecimiento económico, la reducción de la competitividad y el desaprovechamiento de la coyuntura económica favorable que Europa conoció tras la Segunda Guerra Mundial. De esta manera, la incorporación de España a la fase de crecimiento rápido y de cambio tecnológico se produjo con un retraso considerable y no se hizo efectiva hasta 1960.

Actuaciones de la Autarquía

La autarquía tuvo dos grandes ejes de actuación:

  1. Reglamentación de las importaciones y exportaciones: Tanto unas como otras pasaron a estar completamente intervenidas, era necesaria una autorización administrativa para realizarlas. Con esta medida se pretendía limitar los intercambios con el exterior, determinando qué productos eran fundamentales y cuáles superfluos. Con este objetivo se reguló el cambio de la peseta y se establecieron diferentes tipos de cambio según los productos, aunque siempre por encima de su valor en el mercado. En consecuencia, se encarecieron los productos que la economía debía importar y se produjo una gran escasez de bienes imprescindibles.

  2. Fomento de la industria: Con el fin de asegurar la independencia militar y política del nuevo Estado, las autoridades franquistas impulsaron las industrias de bienes de equipo, que recibieron una ayuda pública, lo que generó un gran gasto público, que tuvo importantes efectos inflacionistas. En 1941, se fundó el INI (Instituto Nacional de Industria). A través del INI se crearon numerosas empresas públicas, cuyo objetivo era producir bienes que el sector privado no producía. Como consecuencia, las empresas arrojaban fuertes pérdidas y se crearon las principales empresas del grupo.

Racionamiento y Mercado Negro

Se sustituyó el funcionamiento del libre mercado por la fijación agraria de los precios y se obligaba a los particulares a solicitar una autorización a la administración para iniciar su actividad económica. El estado controlaba el mercado y los productores estaban obligados a venderle toda la producción a un precio de tasa fijado. La administración era la única que podía vender los productos al consumidor a un precio también regulado.

La tasación de los precios de los alimentos por debajo de su valor provocó que los productores escondieran la producción para venderla en el mercado negro, obteniendo unas ganancias más elevadas. El resultado fue el desabastecimiento de alimentos y la proliferación de las colas, lo que obligó a mantener las cartillas de racionamiento.

El Mercado Negro y la Escasez

La regulación de los precios propició la aparición de un mercado paralelo e ilegal, en el que los estraperlistas realizaban las transacciones al margen de la ley. Se encontraban desde productores agrícolas que desviaban sus productos de los canales oficiales hasta funcionarios y altos cargos del régimen, que facilitaban y daban cobertura a ese tráfico, a cambio de comisiones. Los precios del mercado negro llegaron a doblar o triplicar los del mercado oficial. La política autárquica, forzada por el aislamiento internacional, dio origen a todo tipo de escasez.

Las insuficientes cantidades de alimentos y los elevados precios, frente a los miserables salarios, provocaron hambre, sobre todo en las grandes ciudades como Barcelona o Madrid. La inexistencia de sindicatos redujo la capacidad de compra de los trabajadores al no poder exigir un aumento salarial. Esto también afectó a las industrias de bienes de consumo, que sufrieron una reducción de la demanda, lo que comportó la disminución del número de puestos de trabajo.

El Crecimiento Económico Tardío: Finales de los Años 50 hasta 1974

Desde finales de los años 50 y hasta 1974, la economía española creció. España se incorporó, aunque mantuvo un nivel de renta por habitante inferior, al reducido grupo de los países industrializados. Este crecimiento fue el resultado de la fase expansiva dominante en la Europa más desarrollada y de una base industrial interna.

Medidas Estabilizadoras y Planes de Desarrollo

La acción correctora que se siguió en la política económica vino del Plan de Estabilización. Su contenido simboliza el fin del sueño autárquico y el inicio de la última etapa de la industrialización. La necesidad de un Plan tuvo su origen en la falta de reservas de oro y divisas para hacer frente al equilibrio entre importaciones y exportaciones. A cambio del compromiso del gobierno español de reducir el intervencionismo, el déficit público y los obstáculos a la entrada de mercancías del exterior, diversos organismos internacionales concedieron préstamos.

Al programa liberalizador se añadieron los Planes de Desarrollo Económico y Social, de inspiración francesa. El primero fue aprobado en diciembre de 1963. En total se promulgaron tres planes con carácter indicativo al ser la iniciativa privada el motor del desarrollo económico. La planificación centró su interés en el sector industrial y propició una serie de actuaciones para mejorar la eficiencia de la estructura empresarial, sectorial y regional. Se emprendieron dos líneas: las acciones estructurales, que pretendían solucionar algunas deficiencias de la industria, y la creación de los polos de desarrollo, que intentaba reducir los desequilibrios económicos promoviendo nuevas industrias en zonas de escasa industrialización.

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